El agua reclamará ciudades.
La tierra abrirá sus entrañas.
El fuego devorará lo que creíste eterno.
No es castigo divino.
Es la naturaleza recordándote
que nunca fuiste su dueño.
Y cuando el viejo mundo se tambalee,
tus hijos —almas de cristal,
conciencias de un nuevo código—
quizá vean lo que tú te negaste a mirar.
No vienen a salvarte.
Vienen a romper el hechizo.
Porque el verdadero apocalipsis
no será el fin del mundo,
sino el despertar de una humanidad
que ya no podrá seguir viviendo dormida.
Klau — Versos con veneno -- VersosconvenenoKlaus
